
El jueves pasado ocurrió algo anecdótico. El mandatario Webo, del país del altiplano, llegó al grupo 8. No se trata de algún grupo de cumbia, sino de la zona donde aterrizan los aviones de las Fuerzas Armadas y del Estado.
Ese día a las cuatro y pico de la tarde aterrizó el avión del presidente Webo para asistir a las cumbres que se realizaban en Lima, la capital del Perú. Bajo un cielo gris y húmedo se deslizó por la escalinata de la nave muy apurado. Saludando a las justas, introdujo su figura hexagonalmente grasosa en el auto que lo llevaría a la Universidad Nacional de Ingeniería, donde lo esperaba una gran multitud de, según dicen, paisanos, para disputar un partido de fútbol con las estrellas legendarias de nuestro fútbol peruano, héroes de la Bombonera.
El partido se jugó muriendo la tarde, empataron 2 a 2 con gol de penal de Webo.
Terminado el encuentro, la noche coqueteaba con las declaraciones del mandatario andino: "Ha sido un honor jugar con Chumpitaz y el Nene Cubillas..." - Este último no estuvo presente en el encuentro, parece que la oscuridad le jugó una mala pasada al presidente-
Me voy contento de haber participado en este encuentro, ahora me disculpan tengo que asistir a la Cumbre...-
El sudor goteaba sobre su rostro, marcando el compás del reloj. Muy apurado y rodeado de gorilas, Webo entra al auto que sale disparado por la Av. Caquetá rumbo a Palacio de Gobierno, mirando por la ventanilla del auto a la gente, las veredas, los ambulantes ofreciendo diferentes productos, los semáforos, los grifos, los centros comerciales, muchas tiendas con nombres y palabras en ingles: Fashion, Spa, Station Service, Delivery, Valet Parking...
No puede ser, -se sorprende.-
Cómo se ha metido el capitalismo yanqui en este país.
¿Tongo el cantante del pueblo cantando "la pituca" en inglés?, no lo puedo creer! -
Pobre gordo, cayó en manos el imperialismo yanqui…
De pronto, un asistente interrumpe:
-Sr. Webo, vamos al hotel para que se dé un baño...?-
¿Un baño?-, se interroga y piensa - Después del baño tengo que usar diferentes productos para la higiene y todos son productos del capitalismo: desodorante para las axilas, desodorante para los pies, hasta desodorante para la boca... ¿que pasaría si me equivoco y en vez de usar el desodorante para los pies, lo uso para la boca...? Mi aliento saldría a pezuña… ¡Noooooooooooooo! El capitalismo no es para mí... ni para mi pueblo. ¡Qué baño, ni baño!- gritó desesperado.-
No voy a caer en el juego del consumismo.
¡Por favor, llévenme de frente a Palacio.
El sudor goteaba sobre su rostro, marcando el compás del reloj. Muy apurado y rodeado de gorilas, Webo entra al auto que sale disparado por la Av. Caquetá rumbo a Palacio de Gobierno, mirando por la ventanilla del auto a la gente, las veredas, los ambulantes ofreciendo diferentes productos, los semáforos, los grifos, los centros comerciales, muchas tiendas con nombres y palabras en ingles: Fashion, Spa, Station Service, Delivery, Valet Parking...
No puede ser, -se sorprende.-
Cómo se ha metido el capitalismo yanqui en este país.
¿Tongo el cantante del pueblo cantando "la pituca" en inglés?, no lo puedo creer! -
Pobre gordo, cayó en manos el imperialismo yanqui…
De pronto, un asistente interrumpe:
-Sr. Webo, vamos al hotel para que se dé un baño...?-
¿Un baño?-, se interroga y piensa - Después del baño tengo que usar diferentes productos para la higiene y todos son productos del capitalismo: desodorante para las axilas, desodorante para los pies, hasta desodorante para la boca... ¿que pasaría si me equivoco y en vez de usar el desodorante para los pies, lo uso para la boca...? Mi aliento saldría a pezuña… ¡Noooooooooooooo! El capitalismo no es para mí... ni para mi pueblo. ¡Qué baño, ni baño!- gritó desesperado.-
No voy a caer en el juego del consumismo.
¡Por favor, llévenme de frente a Palacio.









